calidad del aire 
 
 

La presencia en el aire de sustancias y formas de energía que alteran la calidad del mismo, implicando riesgos, daño o molestia grave para las personas y bienes de cualquier naturaleza es lo que conocemos como contaminación atmosférica

Todas las actividades del hombre, el metabolismo de la materia viva y los fenómenos naturales que se producen en la superficie o en el interior de la tierra van acompañados de emisiones de gases, vapores, polvos y aerosoles. Estos al difundirse en la atmósfera se integran en los distintos ciclos biogeoquímicos que se desarrollan en la tierra.

La Directiva 96/62/CE (Directiva Marco) del Consejo, de 27 de septiembre de 1996, sobre evaluación y gestión de calidad del aire, modificó la normativa sobre esta materia existente anteriormente en el ámbito comunitario, adoptando un planteamiento general sobre la propia evaluación de la calidad del aire.

Este planteamiento general, que precisaba del consiguiente desarrollo en relación con las distintas sustancias contaminantes para mantener una buena calidad del aire y mejorarla cuando resultase preciso, se concretó en las llamadas Directivas Hijas:

       Directiva 1999/30/CE del Consejo de 22 de abril de 1999, relativa a los valores límite de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y óxidos de nitrógeno, partículas y plomo en el aire ambiente.

       Directiva 2000/69/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de noviembre de 2000, sobre los valores límite para el benceno y monóxido de carbono en el aire ambiente:

       Directiva 2002/3/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de febrero de 2002 relativa al ozono en el aire ambiente.

       Directiva 2004/107/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 15 de diciembre de 2004 relativa al arsénico, cadmio, mercurio, níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos en el aire ambiente.

La incorporación de estas directivas a nuestro ordenamiento jurídico se hizo, a partir de la base legal que constituía la Ley 38/1972, de 22 de diciembre, de Protección del Ambiente Atmosférico, desarrollada por el Decreto 833/1975, de 6 de febrero, mediante las siguientes normas:

       Real Decreto 1.073/2002 de 18 de octubre, cuyo objetivo es, definir y establecer valores límite y umbrales de alerta con respecto a las concentraciones de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, partículas, plomo, benceno  y monóxido de carbono en el aire ambiente, regular el mantenimiento y la mejora de la calidad del aire en relación con dichas sustancias, así como informar a la población y a la Comisión Europea con la finalidad de evitar, prevenir y reducir los efectos nocivos de los contaminantes regulados sobre la salud humana y el medio ambiente en su conjunto.

       Real Decreto 1.796/2003, de 26 de diciembre, relativo al ozono en el aire ambiente.

       Real Decreto 812/2007, de 22 de junio, sobre evaluación y gestión de la calidad del aire ambiente en relación con el arsénico, cadmio, mercurio, níquel y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

      La Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 21 de mayo de 2008 relativa a la calidad del aire ambiente y una atmósfera más limpia en Europa ha venido a modificar el anterior marco regulatorio comunitario, sustituyendo la Directiva Marco y las tres primeras Directivas Hijas, e introduciendo regulaciones para nuevos contaminantes, como las partículas de tamaño inferior a 2,5μ y nuevos requisitos en cuanto a evaluación gestión de la calidad del aire ambiente.

Así mismo, la antigua ley 38/1972, de 22 de diciembre, de Protección del Ambiente Atmosférico, ha sido sustituida por la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de la calidad del aire y protección de la atmósfera. Además de la información que ha de suministrarse a la ciudadanía y las organizaciones interesadas, se establecen los cauces necesarios para dar cumplimiento a la Decisión 2004/46/CE relativa al cuestionario que debe utilizarse para presentar información anual sobre la evaluación de la calidad del aire ambiente.

 Real Decreto 102/2011 de 28 de enero relativo a la mejora de la calidad del aire, el objeto es definir y establecer los objetivos de calidad del aire, de acuerdo con el anexo III de la Ley 34/2007, con respecto a las concentraciones de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y óxidos de nitrógeno, partículas, plomo, benceno, monóxido de carbono, ozono, arsénico, cadmio, níquel y benzo(a)pireno en el aire ambiente.

Según el artículo 2 del Real Decreto 102/2011 de 28 de enero, relativo a la mejora del la Calidad del Aire, se entiende por:

     Aire ambiente.- El aire exterior de la baja troposfera, excluidos los lugares de trabajo

     Contaminante.- Cualquier sustancia presente en el aire ambiente que pueda tener efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente en su conjunto y demás bienes de cualquier naturaleza.

     Nivel.-La concentración de un contaminante en el aire ambiente o su depósito en superficies en un momento determinado

     Evaluación.- Cualquier método utilizado para medir, calcular, predecir o estimar el nivel de un contaminante en el aire ambiente o sus efectos.

     Objetivo de calidad del aire.- Nivel de cada contaminante, aisladamente o asociado con otros, cuyo establecimiento conlleva obligaciones conforme las condiciones que se determine para cada uno de ellos.

     Valor límite.- Es un nivel fijado basándose en conocimientos científicos, con el fin, de evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos para la salud humana  para el medio ambiente en su conjunto y demás bienes, que debe alcanzarse en un periodo determinado y no superarse una vez alcanzado.

     Margen de tolerancia.- Es un porcentaje del valor límite o cantidad en que éste puede sobrepasarse con arreglo a las condiciones establecidas.

     Nivel crítico.- Nivel fijado con arreglo a conocimientos científicos por encima del cual pueden producirse efectos nocivos para algunos receptores como plantas, árboles o ecosistemas naturales pero no para el hombre.

     Valor objetivo.- Nivel de un contaminante que deberá alcanzarse, en la medida de lo posible, en un momento determinado para evitar, prevenir o reducir los efectos nocivos sobre la salud humana, el medio ambiente en su conjunto y demás bienes de cualquier naturaleza

     Umbral de información.- Nivel de contaminante a partir del cual una exposición de breve duración, supone un riesgo para la salud humana de los grupos de población especialmente vulnerables y las Administraciones competentes deben suministrar una información inmediata y apropiada.

     Umbral de alerta.- Es un nivel a partir del cual una exposición de breve duración, supone un riesgo para la salud humana y a partir del cual los Estados miembros deberán tomar medidas inmediatas.

Protocolo de actuación en casos de aumento del nivel de ozono en la atmósfera (Aprobado en Junta de Gobierno Local el día 15 de marzo de 2019)

Protocolo de actuación ante superaciones de las concentraciones de NO2 y partículas PM10 (Aprobado en Junta de Gobierno Local el día 12 de abril de 2019)

 

 
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