cripta arqueológica de puerta obispo 
 
LA PORTA PRINCIPALIS SINISTRA
 

Vista general de las excavaciones

 

Este acceso de la muralla es una construcción monumental que permitía el paso al campamento de la LegioVll desde el este. Hubo también una porta principalis dextra, o puerta abierta al oeste, en el extremo contrario, donde ahora se ubica el Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial, la cual se denominó Puerta Cauriense durante la Edad Media, estando unidas ambas por medio de la via principalis o calle más importante en aquel tiempo ya que a ella se abría el principia o cuartel general de la legión, la cual coincide en su trazado con la actual calle Ancha.

Se trata de una gran puerta doble, y estaba flanqueada por dos grandes torres rectangulares e iguales, de 1,28 m. de largo por 5 m. de ancho al exterior, de las cuales sólo la situada al lado norte fue excavada totalmente –sus cimientos se muestran en esta cripta–, mientras que la contraria, aunque fue totalmente documentada, subyace bajo la calle. El acceso se realizaba median-te huecos abiertos en ambos extremos por arcos de medio punto, de 4 m. de luz, que cerraban puertas de madera de dos hojas, como demostraron los cuatro quicios de mármol encontrados en la excavación, uno de los cuales aún conservaba el gozne de hierro embutido en una caja circular que, para facilitar el giro y evitar el deterioro, había sido reforzada mediante un arco de plomo.


La superficie de circulación para los soldados por su interior tuvo diversas modificaciones a lo largo del tiempo. La más antigua estaba constituida por pavimento de tierra caliza (de 0,10 a 0,15 m. de espesor) perfectamente apisonada, lo que confería una gran solidez, siendo un aspecto muy interesante ya que parece pertenecer a restos del tallado de los sillares.


La edificación de la puerta, ubicada en un lugar con un ligero declive hacia el este –todavía puede apreciarse el desnivel por Caño Badillo–, exigió trabajos de acondicionamiento en ambas torres, tal como puede verse en los restos expuestos, donde los contornos están definidos por gruesas cimentaciones de opus caementicium sobre las que se asientan muros de opus quadratum de sillares de caliza, de 0,70 m. de ancho, dispuestos aleatoria-mente a soga y tizón en hiladas horizontales aunque siempre cuidando que no coincidieran las juntas. Su disposición no es homogénea ya que en el cuerpo avanzado, el del exterior y teóricamente más expuesto a un ataque, cada una de las tres hila-das existentes, que alcanzan una altura de 1,60 m., exhiben una forma casi cuadrangular contribuyendo a dar una apariencia de mayor fortaleza realzada además por la mayor anchura, 1,20 m., del muro frontal. Por el contrario, en el tramo de la torre que queda hacia el interior del recinto, que en algunas zonas conserva cuatro hiladas con una altura total de 1,50 m., se emplea-ron sillares de menor alzado. La mayoría se colocaron en seco, aunque en algunos casos las juntas se reforzaron con argamasa.


El interior de la torre, al que se accede por medio de una puerta de 1,20 m. de ancho situada en el costado meridional, está compartimentada en dos espacios separados por un muro perpendicular a los lados mayores, de 0,85 m. de grosor y 1,30 m. de alzado máximo, cuya comunicación entre ambos se aseguraba mediante un nuevo vano de un metro de amplitud. El situado en primer término tiene unas dimensiones de 6,25 x 3,5 m. en su eje este-oeste, y sus paredes han estado en contacto con el fuego. La segunda estancia, también rectangular aunque de dimensiones algo más reducidas (4 x 3,5 m.) se ubica en el cuerpo avanzado de la torre y sus paredes y suelo no tienen huellas de haber tenido fuego próximo, si bien su ángulo sudes-te fue destruido casi totalmente en el siglo XIII cuando se construye la gran puerta gótica, la todavía hoy llamada Puerta Obispo, cuyo nombre se recuerda en un paraje próximo.


A lo largo de la época romana esta puerta fue teniendo diversas modificaciones en función de las necesidades de sus pobladore para la defensa: integramiento dentro de la fortificación tardía con la clausura del acceso más septentrional para así tener un solo vano de entrada, lo que se producirá al final del siglo III o comienzos del IV, se sobreeleva el nivel de circulación de la calle... Muchos de sus sillares fueron aprovechados para el paramento exterior de la muralla tardorromana, con cubos, que hoy puede admirarse.

Recreación de la porta principalis sinistra en maqueta realizada por Juan Carlos Ponga Mayo.

Termas. Canal de evacuación de letrinas.

Restos de la torre norte de la puerta romana.


 

LAS TERMAS

Sus primeros restos fueron descubiertos a mediados del siglo XIX bajo la Catedral con motivo de las obras de restauración que se efectuaban en el templo, confirmándose y ampliándose a lo largo de dichas obras. Se encuentran al borde de la via principalis, en las proximidades de la puerta oriental o principalis sinistra —descrita anteriormente—, sobrepasando en sus dimensiones, por lo hasta ahora conocido, las del templo catedralicio.


Tan grandes termas requerirían de un eficiente sistema de evacuación de las aguas residuales, asociado a los restos de unas letrinas. Al menos se documentaron dos de los conductos encargados de esta tarea, los cuales discurren cada uno por un vano. Sus reducidas dimensiones -0,45 m. de ancho por otros tantos de profundidad— nos hacen suponer que la mayor parte del caudal desocupado hubo de hacerse mediante un colector de mayor capacidad que, verosímilmente, seguiría el trazado de la via principalis, la actual calle Ancha, saliendo del campamento por la puerta contraria, la oeste o principalis dextra, en dirección al río Bernesga. Las letrinas aprovecharon una estructura precedente, posiblemente una piscina o depósito, cuyos muros muestran gruesos revestimientos impermeabilizantes, pavimentándose el interior con un suelo de opus spicatum (en forma de espiga). Reformas posteriores conllevaron el levantamiento de muros de mampostería y ladrillo que en buena parte determinan sendos canales de evacuación de las aguas residuales.


Este descubrimiento arqueológico tuvo lugar en el transcurso de las obras de urbanización y ordenación del entorno de la Catedral, llevadas a cabo por elAyuntamiento de León en 1996 y I997 y cofinanciadas por el Mecanismo Financiero del Espacio Económico Europeo y el propio Ayuntamiento. La construcción de la cripta que alberga estos restos fue proyectada por el arquitecto D. Mariano Díez Saenz de Miera, ejecutada por Construcciones Martínez Núñez, S.A. y TECONSA, y financiada por la Junta de Castilla y León.


Texto: Victorino García Marcos, arqueólogo municipal de León

Fotografías: Servicio Territorial de Cultura y autor.

 
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