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Apoderándose del hijo de Gúzman, lo presenta al padre ante los muros de la fortaleza, con el siguiente dilema : " o la entrega de la plaza, o la muerte del hijo ". Trágica fue la contienda en el corazón de Guzmán, entre el amor paternal, y la fidelidad prometida; pero, arrojando el puñal, dijo : " no engendré yo hijo que fuese contra mi tierra ", destacado triunfo de la palabra dada con el sacrificio de su hijo.
Por ello el rey le dió el sobrenombre de "El Bueno", y el señorío de Sanlúcar. En un año de mucha hambre, abrió las paneras de su casa para dar pan a los pobres, y por eso dicen que se le empezó a llamar EL BUENO.
En el año 1894, la provincia de León le levantó una estatua a la entrada de la ciudad, desde la estación de ferrocarril.
La estatua, en bronce, representa a Guzmán el Bueno con escudo sostenido con la mano izquierda, y con la derecha tiene un puñal en actitud de arrojar. Es una buena obra del escultor Aniceto Marinas.
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